Mostrando entradas con la etiqueta Óscar Sipán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Óscar Sipán. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de septiembre de 2011

Ecosfera

Se hace inevitable caer en el tópico. Lo siento. Pero es que nunca algo resultó más apropiado. Me refiero a esa maldita pregunta que le hacen siempre a todos los escritores de relatos: ¿Y para cuándo una novela? Como si escribir relatos fuera hacer guiones para episodios piloto, experimentos de quimicefa, correr la banda para calentar antes de jugar el partido de verdad. Pues bueno, para todos esos que no conceden el título de escritor serio sin haber pasado ese examen de reválida Óscar Sipán ha escrito su primera novela, y ya no tendrá que escuchar la odiosa pregunta que ponga en duda todo lo mucho, y muy bueno, que ha publicado hasta ahora.
Óscar ha aceptado el reto y ha elegido el arma que le daba ventaja en ese desafío. Ha saltado al ring disfrazado de su hermano gemelo y ha utilizado su sombra y un espejo para romper la maldición. Igual que un mago recurre a su mejor truco para hacer saltar la banca. Porque Óscar no ha escrito una novela sino seis cuentos entrelazados. Ha utilizado un bloque de viviendas para relacionar seis historias y siete personajes unidos por los elementos comunes y la ley de propiedad horizontal, la soledad y la mentira, la ambición y la muerte, la derrota y la nostalgia, el rencor y la decadencia, la envidia y la lucha, el odio y la atracción. Una ecosfera, un acuario, un mundo a escala real concentrado en seis relatos magistrales. Seis relatos que hacen una novela
Algunos dirán que eso es hacer trampa. Que Óscar no ha hecho nada nuevo, que ha ido sobre seguro. Que no ha evolucionado, que se repite, que es más de lo mismo. Y tal vez con el escándalo me hagan dudar un momento, pero si esos reproches no son más que una discusión pseudo-académica sobre los aspectos formales de la novela no entraré al trapo. Y si tuviera que ponerme de parte de alguien; elegir bando en ese debate, me pondría del lado de Óscar. Porque yo nunca firmo manifiestos ni elaboro listas, pero si tuviera que hacer una con los cinco mejores narradores vivos de Aragón, Sipán estaría entre ellos.
Óscar es capaz de resumir una vida en un relato. Microuniverso, cosmorama que contiene el mundo. Un novelista cuenta una noche en trescientas páginas. Óscar va directo, sin concesiones ni rodeos; como ese artilugio de las ferias: un mazo, un golpe seco y el peso sube como un cohete hasta el máximo y hace sonar el timbre. El novelista prefiere los caballitos o la noria; por el mismo precio diez vueltas y un globo con forma de margarita. Óscar prefiere el salto del trapecista y la retórica del cirujano y el radiólogo. El novelista un largo paseo por el campo y las curas de balneario. Óscar escribe como si el día que lo hiciera fuera el último. Como si padeciera una enfermedad mortal. El novelista siempre deja algo para mañana.
Óscar ha escrito una novela de seis relatos y nueve epílogos -algunos más logrados que otros- sobre unos personajes cruzados como un dios voyeur espía a sus inquilinos. Siete personajes de los que hace su currículum vitae, su retrato, su árbol genealógico como trabajan los grandes publicistas: a frase ganadora. Siete personajes unidos y separados, protagonistas, hormigas de esta ópera bufa en la que entre el pasado y el presente se espera la resurrección; se vive deprisa para morir joven y tener un bonito cadáver; se echa de menos la vida; se miente para espantar la soledad; se busca el aire entre tanto tedio y tanta calma; se escriben anónimos para mitigar el resentimiento, se busca oro en las bolsas de basura y en los buzones; se queman diarios y se oyen ruidos al otro lado del tabique.
Óscar es ladrón de secretos y pensamientos; inserta relatos dentro de los relatos como una transfusión de sangre y lágrimas, como un electroshock. La narrativa de Óscar es guerra de guerrillas; es estimulante, anfetamina legal. No hay nada más desolador que levantarse en mitad de la madrugada y no tener una misión, ese es el verdadero santo y seña de la decadencia. Su narrativa es humana entomología, mirada y olor, fogonazo, rabia, vida y herida, sabor y dolor. En sus relatos encontramos el veneno de los buenos libros. Y en estas “Concesiones al demonio” ha vuelto a hacerlo.

Óscar Sipán. “Concesiones al demonio”. Ediciones Nalvay. Almudévar (Huesca), 2011.
Ilustración de portada de Óscar Sanmartín.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Curiosidad


Óscar Sipán nos lo cuenta en la contraportada: “El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define Tornaviaje como lo que se trae al regresar de un viaje. En los años que llevo escribiendo, de mis escapadas a los pueblos y rincones de Aragón, siempre he procurado volver con anécdotas o pequeñas historias olvidadas”.
Y después de leer "Tornaviajes" decidí tirar al contenedor de papel los libros de texto y memorizar la cita de Unamuno que Sipán nos recuerda: “No existe la Historia; sólo existen historias”.
"Tornaviajes" es un latigazo contra los tiempos modernos. Televisión y esperpento. Demasiada prisa y demasiado patinaje sobre hielo. Superficie y velocidad. A Óscar, sin embargo, le interesa todo lo que no se ve en el Telediario. La trastienda en lugar del escaparate. El tramoyista, el apuntador en lugar del actor principal.
Las almas inquietas son así. Apasionadas, vehementes, curiosas.
Supongo que todo proviene de la mirada. Del asombro. De encontrarse con un cuadro, un dibujo, una noticia en el periódico, un nombre en un libro.
Las almas curiosas son así. Se fijan en lo que a otros pasa desapercibido.
Descubrir el hecho, el dato que nos conmueva. Descubrir el personaje y querer saber más. Y empezar a bucear en un océano de papel. Convertirse en biógrafo accidental de ese hombre que está sentado en la segunda fila, el que sale en la foto detrás, alargando el cuello. Sin nombre junto a la estrella.
La anécdota tiene más fuerza que un mamotreto de quinientas páginas. La anécdota se recuerda mejor. Pesa menos y cabe en un bolsillo del pantalón.
"Tornaviajes" guarda “historias minúsculas o desconcertantes o secretas o importantes o enrevesadas”. Y de eso se trata.
Del primer intento de secuestro aéreo acaecido en Zaragoza el 7 de enero de 1970. De los “Endemoniados” en Jaca y brujas en Aragón. De los Spaghetti-western rodados en el Bajo Cinca y los Monegros y de nombrar a actores como Fernando Sancho uno de los grandes secundarios del cine español. De una historia subterránea del “Duende de Zaragoza”. Poltergeist aragonés y socarrón de 1934 y de un famoso vidente: Tomás Menés.
Pedro Ara Sarría, doctor en medicina y famoso embalsamador que recibió el encargo del general Perón de embalsamar el cuerpo de Evita.
Albert Einstein que disfrutaba de la soledad y decía “No tener talentos especiales, pero sí ser profundamente curioso”. El ladrón de arte Erik el belga y su expolio a la Roda de Isábena. Nieves Ruiz, maquilladora de estrellas de cine y que vive en Almonacid de la Sierra, pueblo de la comarca de Valdejalón.
Josephine Baker, famosa cantante y bailarina, que estuvo en Aragón en 1930 y regresó en 1973. Y que sirve para recordar a Raquel Meller que triunfó en el Paris de los locos años 20.
José Blasco, Santacana, representante de artistas famosos que terminó sus días trabajando de limpiabotas.
El pintor vibracionista Rafael Barradas, que residió en Luco de Jiloca (Teruel)
María Pilar Izuel, una de las primeras mujeres taxista de España y que era taxista en Canfranc y que llevó a un periodista ruso durante la Universiada de Jaca en 1981 a Francia para pedir asilo político.
Y el “Libro verde” un best-seller aragonés de 1507 envuelto en misterio, asesinatos y política, que era un libro prohibido que se divulgo por medio de copias secretas y fue perseguido por el Santo Oficio.
Notas a pie de página. Obituarios. Periódicos viejos. Programas de radio. Recuerdos. Personas. La rara virtud de saber escuchar.
Detrás de las grandes estrellas de cine, de esos nombres que salen en las enciclopedias, existen maquilladoras por las que nadie suspira sentado en la butaca del cine. Existen secundarios que sirvieron para recibir disparos y morir con mucho realismo. Películas que recibieron premios de la Academia de Hollywood rodadas en pueblos aragoneses escritos con letras pequeñas en los títulos de crédito.
Personas corrientes que podrían contarnos que aquel día, cuando aquella dama de leyenda, aquel premio Nobel o aquella artista mundialmente conocida estuvieron en Aragón, ellos estaban allí y pudieron verlos. Aquel día que una parte de la Historia pasó junto a ellos.
Óscar Sipán, “Tornaviajes”. Tropo Editores. Zaragoza, 2006. Ilustración de cubierta de Óscar Sanmartín.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Matrix

Morfeo me dio a elegir entre la pastilla azul y la pastilla roja.

Como buen politoxicómano, me tomé las dos.

Óscar Sipán

jueves, 17 de septiembre de 2009

Selenitas partisanos


Ocultos en los cráteres, los selenitas partisanos sueñan con secuestrar astronautas para obtener información bajo tortura, borrar las huellas que profanan la superficie lunar y limpiarse las mucosas con la bandera de Estados Unidos.
Óscar Sipán

miércoles, 26 de agosto de 2009

Tropo Editores arranca el rodaje del corto "Il mondo mio"














Esta semana se inicia en la localidad cantabra de Comillas el rodaje del cortometraje dirigido por José Manuel Fandós y protagonizado por Marta Larralde y Toni Álamo.

Arranca el rodaje de “Il mondo mío”

Tras una larga fase de pre-producción esta semana comienza el rodaje de “Il mondo mío”, una coproducción entre Nanuk Productora y Tropo Audiovisual, basada en un relato original de Oscar Sipán y Mario de los Santos, que logró el primer premio del concurso de guiones para cortometrajes organizado por la Delegación de Gobierno en Aragón.
Protagonizado por Marta Larralde y Toni Álamo, es una inquietante metáfora sobre la vida, el tiempo y las relaciones de pareja, una arriesgada visión del amor con tintes sobrenaturales que remiten directamente a Edgar Allan Poe y a la esencia estética de Tim Burton.
Fascinados por el cementerio de la localidad cantabra de Comillas ha sido el lugar escogido para la ambientación de exteriores, como ya ocurrió en Werther, de Pilar Miró o El prado de las estrellas, de Mario Camus.
La trama se desarrolla en un espacio atemporal entre el sueño y la vigilia, donde un sepulturero solitario y feliz, mantendrá un poético encuentro con la última moradora de su cementerio, una joven hija de un terrateniente que ha sido sepultada viva.
“Il mondo mío” es ante todo una historia distinta que escapa de lo políticamente correcto gracias a un exquisito desasosiego victoriano.
FICHA TECNICO ARTISTICA
España, 2009, Betacam SP. Color. Titulo original: Il mondo mío. Dirección: José Manuel Fandós. Guión: Mario de los Santos y Oscar Sipán. Dirección de Arte: Oscar Sanmartín. Dirección de Fotografía: Laura Sánchez-Vizcaíno. Música: Juanjo Javierre. Interpretes: Marta Larralde y Tony Álamo. Producción: Nanuk P.A y Tropo Audiovisual. Duración. 11 minutos. Genero: Ficción-color. Versión Original.
MENCIONES
* I Premio de Guión de cortometraje Delegación del Gobierno en Aragón 2008. * Ayuda para la producción de cortometrajes del Gobierno de Aragón 2009. * Beca a la producción artística 2009 “Ayuntamiento de Huesca”
SINOPSIS
“Il mondo mío” alardea de la belleza de los cuentos sencillos. Oscar Sipán y Mario de los Santos recrearon en el guión una situación recurrente en las historias de terror neogótico: el miedo a ser enterrado vivo. Basándose en la importancia de las sensaciones visuales y el cambio de ritmos, se abre con el cortejo fúnebre de la joven Virginia Clemm y su inquietante encuentro con el enterrador. El reducido número de personajes intensifica la importancia de la imagen: un hombre y una mujer en el interior de un precioso cementerio durante una noche. Y la estatua del ángel exterminador que se convierte, gracias a la voz en off, en el alter ego del protagonista.
DIRECCION
José Manuel Fandós. Tras su paso por diferentes productoras y televisiones (TVE 1, TV2 Aragón y Antena Aragón) ocupando diferentes puestos de responsabilidad (realización, producción y edición) funda junto a Javier Estella en 1999 la productora Nanuk P.A. en la que se especializan en la dirección de documentales y en la realización de audiovisuales sobre espectáculos de teatro, música y danza. Ha realizado más de 50 cortometrajes, algunos de ellos galardonados como Poporopos y Parking premiados a la mejor fotografía en el festival Nacional de Jóvenes Realizadores Ciudad de Zaragoza en sus ediciones de 2002 y 2003
INTERPRETES
Marta Larralde. Premio Mejor Actriz Festival de Cine de Toulouse, Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, República Checa, Black Nights en Tallin- Estonia y Festival Internacional de Cine Independiente de Orense, todos ellos por León y Olvido.
Toni Álamo. Acaba de terminar su primer largometraje como protagonista, El idioma imposible, de Rodrigo Rodero, basado en la novela de Francisco Casavella, además de otros cortometrajes multipremiados, e incluso preseleccionados para los Oscar, Chatarra, Campo de la Rosa o Kundas.
Para más información: http://www.tropoeditores.com/

martes, 14 de julio de 2009

Destrucción

Lo nuestro se desmoronó como las Torres Gemelas; no por el impacto de terceras personas, sino por la metástasis en las vigas maestras de la relación.

Así caímos.
De forma traumática.
Sobre nosotros mismos.

Oscar Sipán

martes, 9 de junio de 2009

Incompetencia


Al zahorí le daba agua en todas partes.

Avergonzado por su incompetencia, abandonó el oficio el mismo día del Diluvio Universal.

Óscar Sipán

domingo, 24 de mayo de 2009

La vida adulta

La vida adulta comienza cuando calculas el número de botellas vacías de Coca-Cola que necesitas para comprarte la armónica del escaparate.

Óscar Sipán

miércoles, 13 de mayo de 2009

A cuatro manos


Cuando estoy sola en casa me gusta tocar el piano a cuatro manos con ese señor que mamá dice que no existe.

Óscar Sipán

martes, 5 de mayo de 2009

No estamos solos


Ahora sé que no estamos solos: acabo de descubrir un micro en el confesionario.


Óscar Sipán

martes, 14 de abril de 2009

Marchas militares


Las marchas militares en la radio sólo podían significar dos cosas: o el ejército había tomado el poder o mientras dormía los gustos del público habían cambiado.

Deseé el golpe de estado.


Óscar Sipán

miércoles, 8 de abril de 2009

La vida larga


¡¡¡Ratón, lo hemos conseguido, el experimento ha sido un éxito: vivirás un 40 % más!!!

El ratón mira al científico y luego la siniestra rueda oxidada, la amalgama de papeles amarillentos, los barrotes de la jaula, y se echa a llorar.


Óscar Sipán

jueves, 2 de abril de 2009

El muro de Berlín


Lo preparamos durante meses, reuniéndonos en la trastienda del Café Köln. Cuando un “Vopo” detuvo a Helmut en la estación de tren de Friedrichstrabe estuvimos a punto de abandonar. Pero no lo hicimos y el túnel fue creciendo con nuestro miedo, como un cachorro de Leonberger mamando de una rata.

Todo salió mal.

Teníamos tan idealizado el Muro de Berlín que no nos dimos cuenta que al otro lado se encontraba la Muralla China.


Óscar Sipán

jueves, 19 de marzo de 2009

Las sardinas y la eternidad


Una de las mentes más brillantes de nuestro siglo descubrió la medida exacta de su utilidad al no poder abrir una lata de sardinas.
Óscar Sipán

lunes, 9 de marzo de 2009

Una rebaja

Mi casero empezó rebajándome el alquiler a la mitad. Encontré un ramo de flores en la alfombrilla de mi puerta todas las mañanas. Cuando me detuvieron por robo a mano armada, se declaró culpable.

Ahora sé que el amor empieza siempre con una rebaja.

Óscar Sipán

miércoles, 4 de marzo de 2009

Literatura subversiva

En una entrevista que te hicieron en el blog de la Asociación Literaria Trespeldaños dijiste que “Cuando alguien te dice que escribes bien, estás acabado, es necesario despertar el odio o el amor”.
Y esta noche voy a hacerte caso. No voy a decirte que escribes bien, me quedaré aquí para hablarte de odio y amor.
Si me dejara llevar por el odio pediría tu muerte. Estarás de acuerdo conmigo que cualquier otra solución sería quedarse a medias. Podría hacerlo yo mismo. Subir hasta Huesca, buscarte, disfrazarme de payaso, y una noche de luna nueva matarte por la espalda. Pero no temas, soy un cobarde que vendió su valor para comprarse una mentira.
Así que tendría que contratar a un profesional serio y cualificado. El pago en efectivo y en billetes pequeños, la mitad en veinticuatro horas y el resto al acabar el trabajo. Una semana después leería tu esquela en el Diario. Serías noticia un par de días, tres como mucho, después nadie te recordaría. Ya sabes cómo funciona esto.
Pero tengo una hipoteca que pagar hasta los sesenta y cinco y todavía me quedan tres años de la financiación del coche, así que tendría que pensar en algo más barato. Buscaría alguien que te cortara las manos. Un carnicero con deudas de juego, por ejemplo. Esa gente sabe manejar los cuchillos. Pero me temo que ni aún así dejarías de escribir. Serías capaz de hacerlo con los pies, dictarle a alguien o utilizar un ordenador que transcribiera la voz. Serías famoso por ser un escritor genial y tullido y encima te compararían con Borges. Estoy pensando que tal vez no sea una buena idea.
El odio me llevaría a buscar algo más cruel y efectivo: los anuncios del periódico. Magia negra. Resultados garantizados. Pediría que tu cabeza se quedara vacía como un páramo helado, tuvieras que trabajar en el matadero municipal ocho horas diarias para pagar tus pecados y llenaras tu vida coleccionando amaneceres oscuros y botellas vacías. Suena terrible, desde luego, pero me temo que la magia es una comedia con truco.
No sé porqué pierdo el tiempo con todo esto. Mi paga extra de verano se va en el alquiler del apartamento de la playa y en los libros de texto de cada septiembre, y la de diciembre en los regalos de reyes y en el seguro a todo riesgo.
No tengo dinero para comprar el odio ni voluntad suficiente para el crimen. Así que seré realista y reconoceré que el único remedio a mi alcance es la forma que utiliza el literato mediocre y fracasado: el odio que produce la envidia por el talento. Leería en la solapa de tus libros los premios literarios que has ganado y sentiría que son la lista sin orden alfabético de mis incapacidades, los cargos de un condenado a cadena perpetua: arder en el infierno de la nada. Me dedicaría a difamarte, inventar rumores, adicciones y vicios; inundaría la red con mis comentarios, sacaría a pasear tus defectos, tu inexistente obra en la distancia larga, tu obra mayor pendiente. Diría que eres un cuentista y escupiría sobre tu fotografía. Sería millonario de calderilla y odio.
Pero en lugar de todo eso hablaré de amor. Te diré la verdad.
Aquí me tienes, son más de las dos de la madrugada y el despertador sonará en apenas cuatro horas. Y en lugar de pensar en el madrugón de mañana releo la primera línea de “El talento de las moscas”: “El 31 de julio de 1944 Antoine de Saint-Exupéry cayó en mi jardín”.
Y con una sola línea comprendo el porqué de las victorias en esa guerra a la que mandas tus relatos. Una sola línea perfecta de un relato perfecto.
Y aquí me tienes, sonriendo de felicidad.
Si tuviera que hablar de amor diría que “El talento de las moscas” es el testamento de los días felices.
Si tuviera que poner un ejemplo maestro para saber lo que es el oficio de escritor citaría a “Escupir sobre París”. Cuatro variaciones de una misma derrota y una sentencia para guardar: “Envejecer es perder la capacidad de asombro”.
Si tuviera que saber lo que es el terror cotidiano hablaría de “Algo que está por desaparecer”. El peligro de ser un animal de costumbres amaestrado por el sistema. Y el dolor de perder el único cielo que existe en la tierra: las caricias de unas manos de milagrero.
Si tuviera que hablar de un espíritu generoso que rinde homenaje a otros escritores en su obra hablaría de “El efecto placebo” y tu recuerdo a Patricia Highsmith. “La muerte literaria es infinitamente peor que la muerte física”. Y ese escribir como Isak Dinesen: un poco todos los días, sin esperanza y sin desesperación. Y tu “Maldito Kafka” y el odio y el amor de Max Brod. Y todas las citas con las que empiezas tus relatos, el frío de cada uno de Stefano Raimondi, la alegría en la tristeza de Mario Benedetti, la memoria de Borges y Carmen Martín Gaite o la mentira de Denis Diderot, y guardar una línea para nombrar a María Frisa. Las múltiples pruebas de un apasionado de la literatura.
Y si tuviera que explicar en qué consiste el amor hablaría de “Luces de gálibo” y de todo el dolor contenido en una muerte y una casa vacía; todo el valor de los recuerdos de un baile y una vida compartida. Y conocer que el arte y la búsqueda de la belleza consisten en no defraudarse nunca a uno mismo.
Y en “Exteriores” y “Teatro ambulante Tramasaguas” el homenaje a Huesca haciendo a su paisaje protagonista de unas historias de vida y desprecio por la vanidad, de amor y victoria en la derrota. Y en “Las palabras adecuadas” el homenaje a la maestra de nuestra infancia que nos enseñó que los libros sirven para vivir otras vidas. Y en “Rompeolas” el amor a una mujer por encima de pasados y sueños.
Y aquí me tienes, aguantando despierto porque hablo de lo que escribes. Hablándote de emoción y entusiasmo. Dándote las gracias. Encontrando en estas horas robadas al sueño después de leer “Escupir sobre París” un motivo para sentirme vivo, peleando con las palabras y maravillado ante tu facilidad, tus metáforas, tu inspiración, tu forma de mirar y contar.
Aquí estoy, perdido en el verbo excesivo, la hipérbole, los sinónimos de admiración; sabiendo que tu palabra hace más llevadera mi derrota, mis sueños garabateados en libretas inútiles. Aquí me tienes, traficando con objetos robados, negociando una tregua, viajando con el pasaporte que me has fabricado, utilizando tu libro de salvoconducto para librarme de la muerte y el fracaso. Aquí estoy, emborrachándome con los sentimientos de tus relatos, nadando dentro de su círculo perfecto, respirando entre sus líneas, viviendo en el oxígeno de tus palabras, sonriendo pensando en el odio.
No diré que Óscar Sipán escribe bien, tan sólo diré que su literatura es subversiva, que provoca, motiva y estimula; incita a vivir, luchar y sentir.
Hablar con odio se lo dejo a otros peores que yo, y el amor a alguien más afortunado.

Óscar Sipán, “Escupir sobre París”. March Editor, Tarragona, 2005.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Orwell y el futuro

Decía George Orwell que sólo había un modo de hacer dinero escribiendo: casándote con la hija de tu editor.

Los tiempos cambian: ahora tienes que casarte con la hija de tu distribuidor.

Óscar Sipán

martes, 3 de febrero de 2009

El escritor secreto


El final perfecto de todo escritor secreto es el seudónimo en la lápida.
Óscar Sipán

miércoles, 28 de enero de 2009

Mar de fondo

Supongo que muchos las habrán leído sin prestarles atención. Y, sin embargo, yo creo que resultan de gran importancia. Me refiero a las tres citas de la primera página.
Esas tres citas son el resumen de lo que nos vamos a encontrar dentro del libro: Literatura, avisos de derrota y comenzar de nuevo. Todo gira a su alrededor. Su presencia es constante, de una u otra forma, juntas o por separado, explícitas o sugeridas; las tres son el trasfondo, la conciencia y el argumento de estos relatos de Óscar.
El aviso es la advertencia. La derrota, la verdad. La literatura, la forma. Y la esperanza, un lugar donde volver a empezar.
Hay tres historias encerradas en ese círculo. Tres historias de un amor derrotado.
En una de ellas el aviso es una mirada de ojos nublados y un beso frío, colmado de aburrimiento. La derrota es entender que el amor se ha ido y tan sólo nos queda decir adiós.
En otra la verdad es la mentira, el autoengaño, la costumbre. Y la derrota es no verlo, ignorarlo, seguir viviendo en un jardín en el que las rosas se marchitan ahogadas de niebla.
Y en la última, el aviso es ya un recuerdo inservible, la derrota un hecho consumado y comenzar de nuevo es empezar de cero, resistir el invierno y acogerse al refugio de la infancia, cuando el mundo era un lugar sencillo.
Tres historias distintas y una sola forma de contarlo: agarrándose a la literatura como una tabla de salvación.
En estos “Avisos de derrota” hay, además, necesidad, descubrimiento y estilo. Implosión. Dolor. Mar de fondo. Cambio de rumbo. Melancolía.
Necesidad propia, necesidad por la palabra, porque vivir, para Óscar, no puede ser de otra manera más que desde la literatura. Y esa es nuestra gran suerte. Disfrutar del premio escrito de su puño y letra.
Hay descubrimiento ajeno, ilusión por entregarnos, compartir con nosotros la vida de otros: el homenaje a Nelson Marra y Chester Himes, y a todos los escritores presentes en las citas con las que comienza cada relato.
Y hay un estilo personal al que Óscar le es fiel. En un relato nos deja la puerta abierta a la inquietud de lo inexplicable y en otros nos descubre su pasión por el cine, un mundo que se ha convertido en guión de cortometraje, algo en lo que invertir todo su entusiasmo por desenterrar su misterio. Nos confirma su piedad por los débiles, los maltratados hijos bastardos, la locura del desamor, todo el dolor que acaba en una venganza ejecutada con la destreza y rapidez de un pistolero zurdo.
Su generosidad en una línea escondida en el texto para nombrar al amigo ilustrador que viaja con pasaporte falso e inventa artefactos para devolverle la vida a los muertos. Y una denuncia contra la vanidad absurda, la verdad que hay debajo de los hombres sin suerte, la literatura como empeño sin recompensa.
La literatura de Óscar golpea, deslumbra, inquieta. Nos avisa para que huyamos de las tumbas que llevan nuestro nombre. Para que luchemos contra la mentira, el engaño y los sentimientos artificiales y congelados. Para que la inevitable derrota nos lleve hasta la conciencia y la resistencia.
Y es, además, el primer libro que conozco dedicado a un perro, un galgo atigrado, friolero y alegre, que responde al nombre de Karpov.

Óscar Sipán. “Avisos de derrota”. Onagro Ediciones. Zaragoza, 2008. Ilustración y diseño de cubierta de Óscar Sanmartín.

viernes, 23 de enero de 2009

Malas hierbas



Como todo buen jardinero, me gustaba hablar con mis plantas. Hasta que puse sobre la mesa un contrato de confidencialidad.

Óscar Sipán