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martes, 31 de mayo de 2011

Cine de estreno

Que María Frisa es una extraordinaria novelista ya lo sabía. Y este “El Cuarto Círculo del Infierno” me lo ha confirmado plenamente. Y en su favor tiene la conclusión de un análisis objetivo: su impecable factura. Y en su contra la percepción subjetiva, los gustos personales de cada uno, y en este caso los míos, que no pasan habitualmente por las novelas de intriga policiaca y mucho menos por las que mezclan Iglesia Católica, esoterismo, sectas secretas, asesinatos, pasado y religión. ¿Secuela oportunista a la sombra del éxito millonario, moda, reto necesario, exigencia del mercado? No sé si esta novela de María es original o una copia buena o mala porque no he leído (ni pienso) otras novelas de este tipo, por lo que este círculo del infierno supone mi estreno en este género y la pérdida de mi inocencia. Y tal vez el descubrimiento de mi ignorancia o de mis limitaciones.
En su favor y de una manera objetiva e incuestionable tiene el mérito de revelarme a una escritora capaz de cambiar de registro, de haber escrito una novela completamente diferente a la anterior. Y eso es mucho para empezar. Y si además la novela tiene una estructura original que consiste en la simbiosis del pasado y el presente en capítulos alternos, una impecable ambientación y un desarrollo narrativo que te lleva a vivir la investigación de unos asesinatos con una tensión mantenida y ascendente que te engancha con la necesidad de conocer al asesino y descubrirlo, seguir leyendo esperando que lo capturen y llegar a la sorpresa final que cambia todo lo que nos había hecho creer hasta entonces. El mérito de María para llevarnos en paralelo por la historia antigua y la contemporánea. La Roma del siglo XVII con sus Papas poderosos, despiadados, avariciosos y corruptos; las religiones, la filosofía y la ciencia, Copérnico, Dante y Aristóteles, el arte (ars longa, vita brevis) la escultura y la arquitectura, la ciudad eterna de aquella época y la inquisición y sus procesos; con imágenes de la tortura que resultan terribles y dolorosas. Documentación, rigor y estudio para construir una historia junto a la imaginación, habilidad y talento del novelista.
Leer teniendo otro tipo de sensaciones. De película de cine, superproducción en pantalla grande, literatura de entretenimiento que cubrirá todas las expectativas de los aficionados a este género y que se merece no pasar desapercibida por sus méritos, a la misma altura, en la misma mesa de los autores traducidos a cuarenta idiomas. Evangelios agnósticos, autos de fe, cruz ansada, libros en copto, asesinatos rituales, sectas, criptas y pasadizos secretos, reencarnaciones, crímenes múltiples sin huella, transmigración del pasado en el presente y dos policías –un hombre y una mujer- dispuestos a descubrir al culpable y algo sobre ellos mismos.
Y yo que en mi gusto subjetivo busco otros caminos dentro de lo superficial. En lo que María también me deja y por lo que me seduce. La rebelión ante la injusticia, el débil frente al poderoso, la genialidad y sus frustraciones, la inútil vanidad, la envidia y sus mecanismos, el fanatismo y su falsedad; el error y el dolor, el valor y la fidelidad; la gnosis, la búsqueda del conocimiento y el saber, hallar el sentido de la vida y de la muerte; la revelación, las respuestas que están dentro, en nosotros mismos; junto a nosotros, al alcance de nuestra mano.

María Frisa. “El Cuarto Círculo del Infierno” Onagro Ediciones. Zaragoza, 2011.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Miedo

Supongo que se trata de eso. Que la lectura produzca algo. Provoque una reacción. Así que debo reconocer que apenas llevaba cincuenta páginas leídas y sentí el deseo de salir a la calle con un magnum del 44 en la mano y pedirle a un par de tipos que me alegraran el día. Convertirme en justiciero y limpiar de basura las calles.
Pero en cuanto me dí cuenta de que mis manos no estaban diseñadas para aplastar pájaros dejé de montarme películas y la realidad me soltó un golpe bajo y profundo. De esos que te dejan doblado y sin respiración. Y entonces sentí miedo. Pánico. Terror. Me dí cuenta de mi completa indefensión. De mi debilidad. Pensé que estamos en campo abierto frente a depredadores despiadados y voraces. Y que si te encuentras frente a uno suplicarás piedad y saldrás huyendo con los pantalones mojados. Y correrás a encerrarte en tu cuarto y levantarás una barricada tras la puerta. Temblando con cualquier ruido en el pasillo.
“Látex” no es un mero entretenimiento. No es sólo un thriller trepidante. “Látex” es la dolorosa constatación de una amenaza que vive a nuestro lado. Que a diario jugamos a la ruleta de la fortuna sin saberlo. Basta con ver cualquier telediario.
Siete personajes son suficientes para construir un universo salvaje dentro de un barrio. Un violador, psicópata, sádico y asesino. Mujeres víctimas, mujeres maltratadas. Una niña débil y anoréxica. Un adolescente –único testigo- que se encierra asustado en su habitación. Y el líder de una pandilla de delincuentes menores de edad.
Y como escenario un garaje como el de tu casa; un parque como el de enfrente de tu casa: bloques de pisos y calles de barrio como en el que vives; y todo lo que se esconde detrás de lo que parece de lo más corriente y normal.
“Látex” es un recipiente donde puedes ver flotando el aceite sobre el agua sucia. Por un lado lo visible, lo público. Por otro lo oculto, lo que no vemos, todo de lo que no somos conscientes. “Látex” trata aspectos sociológicos como la anorexia, la violencia machista, las peleas clandestinas, los hikikomori, las pandillas, la cara y cruz de internet, y la violencia en formato noticia que nos asusta durante dos minutos y luego olvidamos.
Y por otro trata aspectos humanos. El destino, la mala suerte, el pasado y sus marcas, el miedo, el deseo, la venganza, la injusticia, el placer, la locura, el valor, la amistad y la vida secreta.
Me pasé la novela con la boca abierta. Atraído, asombrado, enganchado, asustado. Tanto como para dar gracias de mi existencia vulgar, pedir con egoísmo que continúe mi buena suerte y sentirme mezquino por eso. “El infortunio es una caca blanda en la suela de una zapatilla: por más que intentas quitarla, sólo sale con cuchillo”
“Látex” te hará sentirte indefenso. Los monstruos tienen forma humana y pueden cruzarse en tu camino. Sabes que es verdad y darás gracias de que tan sólo sea una novela. Pero, si alguna vez tienes que defenderte y quieres salvarte, nunca dejes las cosas a medias.

Míchel Suñén. “Látex”. Onagro Ediciones. Zaragoza, 2008.