
No puedo decir nada de él. De cómo era, de haber compartido algo juntos. Tan sólo reconocerle que tuvo la fortuna de vivir entregado a lo que más le gustaba, más le apasionaba: leer y escribir. Que era alguien en quien fijarme, alguien del que aprender, querer vivir igual que lo hizo él.
Leí sus tres novelas. Y escribí acerca de ellas. No tengo otra forma para recordarle. No conozco otra forma mejor para vivir.
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