lunes, 4 de octubre de 2010

Cambio de planes


Libros Certeza, dentro de su Colección Cantela, acaba de publicar mi primera colección de relatos: "Cambio de planes"

Os copio un relato breve que está entre los doce que componen el libro.

ODIÁNDOME
"Perseguido por el recuerdo de ayer sería capaz de disparar a mi sombra, asesinar al cobarde que vive dentro de mí. Le odio con todas mis fuerzas.
Pienso en la noche de ayer y me cubro el rostro con las manos vacías, aguantándome las lágrimas, sintiendo asco y vergüenza de mí mismo. Conozco muy bien esta sensación, este dolor. La rabia ocupándolo todo.
No dejo de repetirme que no tenía que haber ido. Me insulto, me llamo idiota, estúpido, infeliz. Gilipollas. Pero la tentación de volver a verte fue más fuerte que todo. Más fuerte que la sensatez y la cordura, más fuerte que asumir la verdad, conocerme, saber que no sería capaz, que no me atrevería, que todo volvería a repetirse, sería igual que cuando tenía dieciocho años. Preferí engañarme, mentirme mil veces con tal de volver a verte.
Los puños cerrados sobre los párpados, apretando hasta hacerme daño. Tu nombre quemándome. Tu nombre ardiendo en la oscuridad de mis ojos cerrados.
Un antiguo compañero consigue mi número por la guía de teléfonos. Una fiesta, me dice; el reencuentro diez años después del último curso del instituto.
Y lo primero que pensé fue en tu nombre. Lo único que no había olvidado de aquel tiempo lejano. Tu herida viviendo dentro de mí.
Tuve quince días para inventarme una excusa, huir, esconderme, mentir. Hubiera bastado con un simple no.
Pero fui incapaz de renunciar a volver a verte.
Y ayer, mientras me miraba en el espejo antes de salir, quise creer que había cambiado, que esa noche me atrevería por fin, y que entre sonrisas y vapores de alcohol, te diría al oído todo lo que en diez años no había dejado de sentir ni un solo día por ti.
Y al llegar a la fiesta, entre reencuentros, abrazos y besos, te busqué deseando que no estuvieras; te busqué pidiendo que nadie te hubiera encontrado, que hubieras desaparecido para empezar a olvidarte.
Entre gritos, risotadas, falsa alegría y palabras cordiales te busqué desesperadamente. Te busqué deseando que tu belleza la hubiera destruido el tiempo, que tu sonrisa se hubiera vuelto de cartón piedra.
Y al verte mi corazón se paró. Al volver a verte mis pies se volvieron barro y mi valor silencio. Y en aquel momento supe que todo sería igual que aquel doce de julio de 1998. Igual que el último día que te vi. Aquella fiesta de fin de curso diez años atrás. Las mismas canciones sonando de fondo. La misma rabia, el mismo asco y vergüenza de mí mismo. La verdad imposible.
Te acercaste al grupo donde estaba y me saludaste con el roce imperceptible de tus labios y tu perfume. Con tu belleza intacta y tu sonrisa envenenando mis ojos. Escondí mis manos en los bolsillos para que no las vieras temblar. Escondí la mirada para que no descubrieras mi emoción quemándome las entrañas y el miedo cosiendo a dentelladas mi boca. Y mientras hablabas con los demás, en lugar de morir enredado en tu cuello y tus labios, me quedé mirando al suelo incapaz de alcanzar tu rostro.
Y volví a quedarme igual que diez años atrás; sin atreverme a mirarte ni hablarte al oído; con la mirada fija en tus zapatos de fiesta; odiándome con todas mis fuerzas".

Por si a alguien le interesa me han dicho que lo han visto en:

Librería París. Paseo Fernando el Católico, 24 Dpdo
libreria@libreriaparis.com
Tel 976 55 44 22 Zaragoza. España.




9 comentarios:

José Luis Ríos dijo...

Enhorabuena, Luis. Miraré de conseguirlo, allí o en Barbastro.

Un abrazo

El hombre invisible dijo...

¡¡Enhorabuena Luis!!

Pese a ser porronista, el señor Botijo también te envía la felicitación.

Tenemos que leerlo

sifro dijo...

Que calladico te ,lo tenías !!! pues mi más sincera enhorabuena, amigo. Y a partir de ya empiezo la búsqueda de tu "cambio de planes" !! ;)

E.Molins dijo...

¡ Luis, enhorabuena por la publicación de los relatos !

Voy a alterar el orden de lecturas de los próximos días :-)

Jose Anoro - Photosintesis dijo...

Felicidades Luis, lo localizare en la libreria, esto que he leido me ha encantado!
Un abrazo
Jose

Jose Anoro - Photosintesis dijo...

Fantastico Luis!!
Enhorabuena, a ver si me paso por la libreria y lo localizo.
Un abrazo

sara leon dijo...

Hola luis, que alegría no sabes cuanta, publicar un libro es como parir un hijo, y espero que "cambio de planes te traiga muuuuucha felicidad y satisfacción.
yo sigo aqui como siempre pelando con la palabra y esperando mi oportunidad de poder editar los mios. enhorabuenaaaaaaa

El Parri dijo...

Terminé de leerlo ayer, a la luz ruin de mi coche aparcado. No pude esperar a subir a casa, retenido por la cadencia angustiosa de los peldaños en el penúltimo relato.

Nada en “cambio de planes” me parece casual. Ni las metáforas precisas, deslumbrantes como el magnesio de un fotógrafo que nos congela la cara de bobo, ni el número cabalístico de los textos ni su misma ordenación. ¿Por qué el último? ¿Concesión a la editora o moraleja? ¿Acaso un cambio de planes dentro de sí mismo?

Cuadros sin paisaje, de soledad, de rabia, de desconsuelo, de remordimiento, de sorna dolorosa y de crueldad. Lascas ásperas que saltan del cincel tras esculpir a golpes un alma para, al final, pasar la escoba. En esos rincones del taller aparecen los miedos negros del niño que la madurez sólo oculta, las malas hierbas que nos negamos a arrancar y las locuras que quisimos cometer y, maldita la hora, reprimimos. También yo me enamoré de una muchacha en el metro, por el simple hecho de dar una moneda a un acordeonista, con aquella gracia infinita, sin santidad ni pecado. Ella se apeó – aun lo recuerdo – en la estación de Urgel y yo no corrí tras ella. ¿Estabas acaso viéndome, amigo Luis?

Cuando una lengua carece de un vocablo, o lo importa o da un rodeo. Hay textos en tu libro que definen sentimientos que no hemos sido capaces de bautizar y sin embargo tienen rostros familiares, como inquilinos viejos de nuestra casa. Qué extraña sensación produce verlos tan fielmente retratados.

¿Cuántas horas hurtadas al sueño aguardando el silencio casi imposible que permite oír el eco de los recuerdos y las desazones?

Hace falta ser valiente para mirar a ese espejo contrario a toda vanidad y poner en letras de molde lo que en él aparece reflejado. Por haber sabido verlo y hallado el coraje de contarlo, enhorabuena y gracias.

Maite Perez Pueyo (MaiTeNtacion) dijo...

Me ha encantado el comentario de El Parri. La verdad es que entran unas ganas locas de leer tu libro, Luis. Parece algo muy íntimo y profundo, eso me gusta. Voy a conseguirlo y te contaré mi experiencia. Normalmente, cuando leo cosas así, ahondo en mí y descubro historias paralelas a las que me cuentan, identificándome con el narrador y/o los personajes. A ver...