miércoles, 16 de marzo de 2011

Rompiendo moldes


Supongo que al leer la palabra suegra resulta inevitable pensar en uno mismo y en todos los yernos y nueras del mundo. Contar la historia según le haya ido a uno. Según lo que le haya tocado en suerte. Y lo siento si rompo con la estadística mayoritaria, pero yo no incluyo a mi suegra en la lista de mis enemigos íntimos. Pero así presentado, tan sólo con ese título: Suegras, resulta una original y atrayente manera de realizar un estreno editorial: unir bajo ese inquietante nombre una colección de relatos. Título, curiosidad. Cebo para el anzuelo. Temática. Munición. Empirismo, anécdotas de bar y lugares comunes. Humor negro. Historias de género, batallitas, agravios, intromisión, terror psicológico y guerra fría.
Pero la finalidad de estas Suegras no son las leyendas urbanas sino la literatura. Y ese nombre es el punto de partida para mezclar ficción y reality, tópicos y lirismo, dosis de fantasía y experiencia. Diferentes miradas, escenarios, situaciones, patrones y moldes rotos sobre las suegras. Una parte de verdad y otra de pesadilla. Y eso lo cumple a la perfección.
Supongo que la misión, la utilidad de una antología es la de descubrirnos autores. Nuevos nombres, textos inéditos. Apuntar en la agenda y luego ir de caza a la librería. Y estas Suegras de Nuevos Rumbos me han servido para algún reencuentro y alguna confirmación, pero, sobre todo, para el descubrimiento de varios planetas con luz propia. Porque reconozco que, al menos para mi, la sola inclusión de Adolfo Ayuso en esa lista me bastaba para decidirme. Como el imán atrae al hierro y la luz a los insectos. Que leí su relato “Paralelismo” con devoción y hambre atrasada y me confirmó lo que ya sabía. Que estas Suegras me han permitido el reencuentro con María Pérez Collados y confirmar con su cuento ruso y poético lo que ya me había mostrado en su maravilloso “Diario de un invierno”. Me ha permitido, con un relato espejo, repleto de reminiscencias literarias y machadianas, saber del escritor José Joaquín Beeme, artista editor de joyas de papel. Me ha descubierto a Olga Bernad y su aliento poético convertido, sumergido en una narración intensa y subliminal. Me ha regalado la sorpresa de leer a Fernando Lalana en un magistral relato alejado de la literatura infantil y que debo reconocer con vergüenza que descubro gracias a esta antología. Disfrutar con la tipología de las suegras de Maruja Collados en un relato desbordante de humor nacido de su máquina de escribir que me ha hecho reírme a carcajadas. A Luis Pérez Collados y su relato de pesadilla y normalidad en la que me vi peligrosamente identificado y me hizo buscar en los cajones de mi armario. Simpatizar, sufrir, sonreír y emocionarme con ese “Güisqui con hielo” de Santiago Gascón, el más realista de todos, el más doméstico, el que muestra mejor la difícil combinación, el complicado equilibrio, la relación entre familia e individuo. Todo eso y la extraña fortuna de ser además un libro ilustrado, propina, regalo; Palmira Morán, Quinita Fogué, dibujo, pintura, collages; otros nombres para descubrir el color y asomarse a otras ventanas.

“Suegras. Relatos breves sobre el gran enemigo”. Varios autores. Ediciones Nuevos Rumbos. Zaragoza, 2010.

2 comentarios:

El rebaño del lobo dijo...

Me parece un buen tema para una colección de relatos.
Me pregunto si lo leerán muchas suegras... empezando por las de los autores.

Luis Borrás dijo...

Es cierto, Pedro... no lo había pensado. Algunas no salen bien paradas, pero ya sabes la literatura es todo ficción, ¿o no?
Un fuerte abrazo.