martes, 20 de abril de 2010

Texto de Norberto Luis Romero



LA INSTITUTRIZ INGLESA

Llegó a la casa con una gran maleta, los señores no se preguntaron qué llevaría en ella debido a su magra indumentaria, su aspecto gris de mojigata y el gesto agrio, requisitos todos garantizados por la prestigiosa agencia, que ofertaba además de una estricta moral, el natural dominio del inglés, francés y alemán.
Nada más ser presentada a los niños, estos ocultaron su disgusto y aversión como su exquisita educación les indicaba y la saludaron con una ligera reverencia que fueron efectuando del mayor al menor, según su madre los iba nombrando.
Pasadas las semanas, los atareados padres comprobaron satisfechos cómo sus hijos iban aceptando a la nueva institutriz, e incluso detectaron signos de complicidad con ella y abierta simpatía, si bien, al mismo tiempo parecían distanciarse de ellos, sus progenitores, y creyeron ver cierto recelo o fingida condescendencia, que atribuyeron a lo novedoso de la situación.
Fue el mayordomo, de natural aunque bien encubierta curiosidad, quien abrió la maleta que la institutriz guardaba en lo alto del armario, aprovechando que ésta instruía botánica a los niños en el paseo de los álamos.
A partir de entonces, los flemáticos y despreocupados señores tampoco advirtieron el cambio en la actitud del mayordomo, antes tan estricto y correcto, y ahora tan proclive a desafiarlos llevándose una mano a los genitales cuando le dan la espalda.

Texto de Norberto Luis Romero
www.norbertoluisromero.com

Fotografía de Manuel Orero.
http://www.flickr.com/photos/orero/

10 comentarios:

orerofotografia dijo...

Magnífico texto Luis ¡¡ No conocía a Norberto Luis, y como te dije, tu blog me parece muy muy interesante.

Un saludo ¡¡

PD: Bonita foto ;)

Antonio Serrano Cueto dijo...

Muy buen relato, Norberto. Enhorabuena. Casi he visto el interior de esa maleta. Un abrazo.

angelicamorales dijo...

Y yo me pregunto, ¿podría usted darme el número de teléfono de dicha institutriz? Ultimamente no sé qué diantres meter en la maleta.

Estupendo e inquietante relato.


Saludos gansos.

Valeria dijo...

¡Estupendo!
Me encanta, Norberto (como siempre, vaya...)

Angeles dijo...

Como que la maleta esconde los pasteles alucinógenos que hace Norberto, brujo antiguo que a todo le echa belladona. Por eso nos vuelve locos ya sea con tartas, ya con cuentos.

gabriel cusac dijo...

Y, de nuevo, el maestro Norberto nos deja maquinando perversidades. ¿Es cierto lo de los pasteles de belladona? Quiero un cacho, quiero un cacho, quiero un cacho.

silvia d chica dijo...

el perverso norberto... una vez más... me gusta mucho, como siempre y lo pongo en el blog, cómo no!
un saludo amigo

Norberto dijo...

Gracias, amigos y fans enfervorizados por vuestros cariñosos comentarios!
Un abrazo,
La institutriz

No Comments dijo...

Muy buen texto, con suspense e inquietante hasta el final.

Un saludo indio Norberto

Elisa dijo...

Excelente narración. Dejar a la imaginación del lector el contenido de la maleta es un buen recurso. Ahora bien, en mi imaginario la maleta contiene o bien el principio del Apocalipsis o la cajita misteriosa del chino que tan feliz hacía a Catherine Deneuve en la magnífica película de Luis Buñuel "Belle de Jour".
Rafael Álvarez Luque