viernes, 26 de marzo de 2010

Texto de Ángeles Prieto

CHESS

Han pasado ya tres meses y todavía me pregunto cómo se le ocurrió enfrentarse con esta comentarista puntera en los torneos de élite. ¿Confundir mi amistad sincera con el Divino Juego?, ¿pretender destruir yo su fortaleza regia? Pues tras tomar la iniciativa con ese gambito manido para que, ennegrecida por la desconfianza, me enrocara en mis posiciones muy asustada, me lancé segura a ofrecerle mis mejores piezas en cada turno que me tocaba. ¡Anda ya!, ¡si la partida estaba más que cantada! ¿Acaso pretendía vencerme ese botarate impulsivo? En seis jugadas le di mate. Y aún tuve que aguantarle, muy relamido: “nunca comentes mis movimientos en tus tratados”, creyéndose Bobby Fisher o un trasunto de Capablanca... Qué decepción. Fue inevitable que más tarde lanzara el tablero al aire y que, ignorando ya del todo mi condición femenina, ni siquiera me molestara por el desastre. Que lo recoja su madre.

Texto de Ángeles Prieto Barba

Fotografía de Karin Lungwitz
http://www.abunda.com.ar/

6 comentarios:

Testigos dijo...

Uf. Habría que controlar un poco el nivel... No es que sea malo, es que ni siquiera hay correspondencia gramatical en el textito.
Que empiece a ir al taller esta chica, dentro de tres o cuatro añitos quizá pueda empezar a publicar en internet.

angelicamorales dijo...

Tocaya, no tengo ni idea de jugar al ajedrez, pero después de esto me voy a imponer un curso acelerado.

Saludos de reina negra.

Editorial dijo...

¿En la primera frase el narrador habla en tercera persona? No sé, no he entendido nada.

El fragmento es un poco denso. A lo mejor si lo leyéramos entero comprenderíamos mejor lo del tópico de "la condición femenina", que es de suponer que es irónico... ¿O no?

Nunca había oído el nombre de esta mujer. ¿Tiene algo publicado?

Angeles dijo...

Para agradecer a Luis la magnífica fotografía que ilustra tan bien mi relato, y a mi tocaya, sus palabras de ánimo. Porque partiendo de una escritora como ella, de gran profundidad psicológica, son doblemente valiosas. Os dejo en el Heraldo un nuevo artículo sobre la condición femenina. Un abrazo.

Vicente dijo...

Lo leo y no lo creo. ¿De verdad tan sesudos y capacitados críticos como Testigos y Editorial pierden su valioso tiempo y desgastan sus despampanantes neuronas en leer, valorar y comentar "textitos" escritos por una dama que necesita "tres o cuatro añitos de taller"?Sin embargo, para escribir con semejante bilis sobre obra ajena, escondidito(s) tras un seudónimo, ya se precisan otras condiciones: mala baba y natural falta de gallardía. Si tan despejados son ustedes o usted, por favor, ilústrenos sobre su incógnito perfil en Blogger; no escatime su egazo ni nos prive de esa enorme satisfacción: haber leído en este sitio alguno de sus sapientísimos asertos, sabiendo de qué privilegiada pluma proceden. Habría sido un honor nosotros, sus ignorantes lectores. Por cierto que hablando de asertos, dichos y diretes literarios, Juan Ramón Jiménez tenía uno muy bueno sobre el ejercicio de la crítica: "A los principiantes, ayudarles; a los consagrados, exigirles, a los viejos, comprenderles". Ya en plan displicente, antes de la suficiencia con que afirma "Nunca había oído el nombre de esta mujer. ¿Tiene algo publicado?", donodoña Editorial debería haberse aplicado las palabras del maestro. No le(s) llamo a la humildad -por Dios que no le(s) deseo misión imposible -, pero sí a la sensatez. No queden ustedes, o usted, como sandios irrecuperables.

Por cierto, Ángeles: muy bueno el micro. Según quien lo lea, demoledor. Y ya sabes lo que decía tu casi paisano Juan Ramón: "A los malos jugadores de ajedrez, ignorarlos".

Angeles dijo...

Le hago caso, señor Vicente, porque el buen jugador, o sea, el que gana, no sólo conoce el presente, sino que también recuerda el pasado y hasta tiene nocion de tener ante sí un futuro. Ya todo en orden, lee por favor mi último artículo, que va de amor y de cine.